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Seminario sobre datos abiertos en el sector del agua

En diciembre organizamos un seminario con el Observatorio del Agua de la Fundación Botín. El seminario versaba sobre las posibilidades de desarrollar políticas datos abiertos en el sector del agua en distintos ámbitos: política estatal, cuencas hidrográficas, usuarios urbanos y de regadío. Fue un debate muy interesante y en mi opinión avanzamos en el conocimiento del estado de la cuestión y de las posibilidades de avanzar en este camino en un sector que va bastante retrasado. En este enlaces se pueden descargar las presentaciones asicomo la síntesis final:

http://www.fundacionbotin.org/observatorio-contenidos/15-seminario-nacional-seminario-sobre-datos-abiertos-en-el-sector-del-agua.html

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La materialización del derecho al agua dependerá, como siempre, de la movilización ciudadana

Transcribo una entrevista que me hizo Jorge Castañeda para su blog de iagua hace unos meses. La original puede leerse aquí.

Sigo conversando con personas vinculadas al mundo del agua y el saneamiento para aprender y encontrar otros puntos de vista más allá del de ONGAWA. Esta vez es Violeta Cabello la protagonista. Violeta es investigadora en gobernanza del agua y doctora en geografía humana por la Universidad de Sevilla con una tesis centrada en cómo elaborar y aplicar un marco para la evaluación integrada de la implementación de políticas de agua en cuencas hidrográficas.

A continuación os dejo lo que me contó hace unos días:

Pregunta: ¿Qué cambia con el reconocimiento del agua y el saneamiento como Derechos Humanos?

Respuesta: Los Derechos Humanos aportan un marco discursivo y de sentido compartido sobre unas garantías de mínimos que han de ser igualitarias para todas las personas del planeta. El incluir el agua y el saneamiento como una de ellas impone cierta frontera de sentido común sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer con estos servicios: no se puede excluir de ellos a ninguna persona. Esto es un avance importante pero insuficiente para garantizar su provisión en condiciones al menos de equidad, puesto que realmente no tiene un carácter vinculante real ni para los estados ni para las empresas proveedoras. Tampoco establece las condiciones específicas a las que tendrían que ajustarse estas empresas, sino que se enfoca en determinados parámetros que deben ser el resultado del proceso sin atender a los medios por los cuales se consiguen dichos resultados. En mi opinión, lo que aporta el reconocimiento del DHAS es sobre todo una base argumentativa para que las personas que trabajan por su garantía vean reforzadas sus actuaciones tanto en el nivel legal como en la generación de opinión pública al respecto. A partir de ahí la materialización efectiva del derecho humano al agua y al saneamiento dependerá, como siempre, de la movilización ciudadana. Los derechos por desgracia no se dan, se toman.

P: ¿Qué opinas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible en general y del número 6, el de agua y saneamiento, en particular?

R: Mi opinión sobre los nuevos objetivos se alinea más bien con el sector crítico puesto que vienen a legitimar un concepto dominante en la gobernanza ambiental global que lleva en su misma concepción una contradicción y ciertas limitaciones no resueltas. Esta contradicción hace referencia a que el DS se concibe como una conciliación entre discursos antagonistas: la narrativa ambientalista preocupada por los impactos de las actividades humanas sobre los ecosistemas, la salud y la desigualdad social por un lado, y por el otro la narrativa neoliberal que defiende la eficacia del sector privado en la gestión de los bienes comunes frente al estado y del libre mercado como la forma más eficiente de distribución de la riqueza. Si bien estas dos narrativas pudieron estar confrontadas durante las décadas de los 70 y 80 en debates políticos muy importantes, el DS las ató en un discurso inclusivo que resolvía el conflicto entre ellas: lograremos la sostenibilidad ambiental y la equidad social a través del crecimiento económico y el libre comercio. Esta operación discursiva es lo que Hajer denominó modernización ecológica, y logró poner fin o al menos dejar en la periferia a las críticas sobre centralidad del crecimiento económico (entendido de manera reduccionista como el crecimiento del PIB) como fin último de toda política económica. La pobreza pasó de ser la consecuencia de la desigualdad y la mala redistribución de la riqueza a ser el problema a resolver con los mismos medios de producción y bajo la sola supervisión de las instituciones internacionales existentes. Los ODS han recogido muchas de las inquietudes surgidas en los últimos veinte años en torno al desarrollo sostenible, pero selectivamente aquellas que de alguna manera casan con la ambigüedad del concepto, capaz de ocultar bajo la alfombra los conflictos que entraña. La visión subyacente continúa favoreciendo la intervención de grandes capitales privados en países ‘en vías de conseguir estos derechos’ como estrategia para conseguirlos, a la vez que deja fuera las cuestiones fundamentales: la alarmante espiral de desigualdad y sus causas, la hegemonía del capital financiero y la falta de regulación del mismo o el poder de las multinacionales sobre los gobiernos y sobre la propia Naciones Unidas en el desarrollo de los nuevos objetivos. Para mi está claro que la contradicción a la que hacía referencia ha conseguido sobrevivir a pesar de que la realidad cae por su propio peso sobre ella.

Con respecto al Objetivo 6 del agua y saneamiento, creo que tal como está planteado refleja la clásica visión técnica de los problemas del agua que deja fuera los aspectos sociales, políticos y de poder, centrales tanto la definición misma de los problemas a resolver como de las posibles soluciones. Se puede leer cómo utiliza la escasez hídrica y la sequía como fenómenos naturales causantes de pobreza y exclusión, como si no hubiese nada socialmente producido en ellos. O cómo realiza las clásicas predicciones apocalípticas a futuro cercano que no resistirían un mínimo de análisis riguroso de contexto. Para evitar el apocalipsis se plantean una serie de metas globales bajo el mismo estilo inclusivo que evita el conflicto, carentes también de un testeo de viabilidad y de una mínima hoja de ruta de cómo se podrían lograr en diferentes contextos. En definitiva, creo que es un objetivo que responde a una visión concreta, si bien dominante de la realidad de los problemas del agua, que defiende que éstos se pueden abordar a través de la inversión en tecnología e infraestructuras, para lo cual se necesitan sustanciales transferencias de dinero público a empresas privadas. En mi opinión, los problemas del agua son esencialmente políticos (y por políticos no me refiero a partidistas sino al hecho de que existen diferentes percepciones sobre cómo abordarlos) y requieren poner en la mesa los conflictos inherentes a los mismos así como los mecanismos para abordarlos de manera abierta y transparente. Mientras estas cuestiones centrales no sean abordadas de manera rigurosa por Naciones Unidas pensando en el lado de los débiles, de los que no gozan de este y los demás derechos, me temo que podemos escribir cuantos objetivos queramos sobre papel mojado.

P: Las estadísticas mundiales muestran un considerable avance en materia de acceso al agua desde 1990. Por ejemplo, en 2010 se alcanzó la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el dato más reciente muestra que las personas sin acceso se han reducido hasta los 663 millones. ¿Cuál debería ser entonces el principal reto para los próximos años?

R: Las estadísticas sin contextualizar pueden ser engañosas. Yo creo que el próximo reto debería ser doble. Por un lado cualificar las estadísticas usando indicadores más complejos que nos informen sobre cómo es dicho servicio. Hablar de derecho humano al agua requiere ir más allá de la mera cuantificación de un número de personas que tiene acceso a una cantidad mínima diaria, puesto que no cualquier tipo de agua es útil para garantizarlo. Es necesario caracterizar las características del agua que establece la definición del propio derecho: agua suficiente, saludable, aceptable, accesible y asequible. Ello requiere conocer quién y cómo está prestando y se está beneficiando el servicio de agua y saneamiento. Y esto me lleva a la segunda parte del reto, que sería abrir un debate en profundidad sobre los marcos institucionales de gestión del DHAS y del papel que Naciones Unidas está jugando en la integración de estos marcos con la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos ¿Nos vale cualquier medio que consiga el DHAS como efecto o resultado? ¿Nos dan igual empresas públicas que privadas? ¿Nos da igual cómo estas se regulan, si son transparentes, si rinden cuentas a sus usuarios? La experiencia hasta ahora demuestra que no da igual, y de hecho las movilizaciones más importantes por el DHAS han surgido de conflictos por marcos institucionales que han permitido la consideración del agua como un activo económico a privatizar, lo cual es una concepción extremadamente reduccionista de este recurso.

P: ¿Qué destacarías entre los efectos del cambio climático sobre el Derecho Humano al Agua?

R: Es difícil dar una respuesta general a esta pregunta porque depende en gran medida de los efectos regionales del cambio climático y de los problemas de garantía del DHAS que haya en cada región. A grandes rasgos creo que los efectos más preocupantes, por más inmediatos, no serán tan severos sobre el agua de abastecimiento como sobre el agua de producción alimentaria, esta es, el agua de la precipitación que se acumula en el suelo y alimenta las plantas. En las contabilidades globales el agua para abastecimiento humano es realmente muy poca (10%) en comparación con el agua para la agricultura. Es por ello que el derecho a la alimentación puede verse más afectado que el DHAS por reducción de las precipitaciones y aumento de la evapotranspiración con la temperatura. También es bastante probable que en determinados contextos (áridos y semiáridos) aumenten los conflictos por el uso del agua si se quiere aumentar la urbanización y la agricultura a la vez, aunque esto ocurriría con y sin cambio climático. La cuestión de fondo es siempre la misma: qué modelos de crecimiento planteamos en los territorios y qué modelos de metabolismo social de recursos naturales para abastecer dicho crecimiento teniendo en cuenta el contexto de cada lugar. Y, como dije anteriormente, las cuestiones de fondo suelen ser las que no se abordan.

P: ¿Existe competencia entre el uso del agua para consumo humano y otros usos? En caso afirmativo, ¿cuáles destacarías?

R: La respuesta a esta pregunta es: depende de la escala. Normalmente el agua para consumo humano tiene carácter prioritario de manera legal, por lo que de darse competencia con otros usos, por ejemplo en caso de sequía, se resuelve a favor del abastecimiento para consumo humano. Como dije anteriormente, el agua para consumo humano suele representar un pequeño porcentaje del consumo total a escalas regionales o superiores por lo que no suele existir competencia. Ahora bien, si nos vamos a escalas de subcuencas o locales, sí que hay en muchos casos competencia por la cantidad de agua entre uso urbano y agrario, sobre todo en zonas de expansión urbana. En el caso de usos industriales, la competencia es más bien por la calidad si dichos usos contaminan o deterioran la calidad de masas de agua que sirven para abastecimiento humano. También la agricultura puede contaminar acuíferos que abastecen poblaciones por fuentes difusas y este es un problema que posiblemente aumente en el futuro debido a la intensificación de la agricultura y el uso de agroquímicos.

P: ¿Podrías destacar alguna campaña, acción o iniciativa relacionada con los derechos humanos al agua y al saneamiento?

R: Sin duda la campaña Right To Water ha sido todo un éxito pues no sólo ha conseguido promover la primera iniciativa ciudadana europea con casi dos millones de firmas, sino también que el Parlamento Europeo la apruebe y que por tanto tenga que legislar al respecto en los próximos años. En España es muy destacable todo el movimiento en torno al Pacto Social por el Agua Pública que incorpora el DHAS como uno de sus pilares, y al que muchos ayuntamientos se están adhiriendo últimamente. El cómo se materialice esto en políticas concretas locales va a marcar un hito en la lucha global por el DHAS.

Immersing in Citizen Science in #CitSci15

Last June I found through twitter the recently created http://citizenscienceassociation.org/ . A bunch of scientists (mainly from USA but not only) had the idea of building a global community of practitioners around public participation in scientific production. I immediately joined it. My first contact with CitScihad been a talk of Janice Dickinson from the Cornell Lab of Ornithology that has the greatest data collectors volunteers community of the world. I am not particularly keen on this form of participation, but my colleague Pablo Gonzalez soon showed me that the CitSci movement was something much bigger with a whole continuum of understandings of what means the citizen in citizen science.

I followed the enthusiasm in the organization process of the Association, the democratic process of board election and the great effort put on its first international conference in San José to which I was immensely lucky to attend.

Citizen Science 2015 is the inaugural conference of the Citizen Science Association (CSA). Over 600 people from 25 countries gathered for two days of building connections and exchanging ideas across a wide spectrum of disciplines and experiences.

In the inaugural plenary Dr. Chris Filardy[1] defined Citizen Science as that point where analysis and intervention meet each other, pointing at the epistemological question of who re-frames scientific questions.

inauguralA slide of Dr. Filardy talk relating language expression, action and meaning production

The brand citizen science is attracting a multitude of scientists, tech entrepreneurs and practitioners fascinated by the potential of the involvement of thousands of people in the scientific process. From the courts of thousands volunteers to the place-based and grass-roots action oriented groups, it seems that the umbrella of citizen science is wide enough to attract anybody with ideas to open science. Nevertheless, the extent to which dialogue among different understandings of participation in CitSci exists is not very clear. The conference was arranged in five thematic areas that somehow split these understandings in communities of interests and you could see same people were attending most of the sessions within one or two themes.

  1. Tackling Grand Challenges and Everyday Problems with Citizen Science
  2. Broadening Engagement to Foster Diversity and Inclusion
  3. Making Education and Lifelong Learning Connections (K-12, university, informal)
  4. Digital Opportunities and Challenges in Citizen Science
  5. Research on and Evaluation of the Citizen Science Experience
  6. Best Practices for Designing, Implementing, and Managing Citizen Science Projects and Programs

I am personally interested in citizen science because my research focus is integrated assessment of water governance sustainability in socio-ecological systems. This type of analysis requires multiple types of reliable data that are often not open or don’t exist at all. In addition, it is a school of thought specifically oriented to public participation on assessing sustainability. Last June, we organized last June a conference on Data, Information and Knowledge in the Network Society that was just the beginning of the acknowledgement of the huge challenges that exist around water data production, sharing, transparency and democratic quality control over the information that is used for decision making in water management.

I attended sessions from all the 6 themes to get a general overview. It was certainly surprising the very far that some sessions were from others. There were very technical sessions focused on data quality (current great obsession of most citizen scientists) and structuring, interoperability and multi-scale databases. On the other side, there were participatory sessions more prone to grassroots action that reflected on the ideas of inclusion, barriers to participation, equity and power relations (nicely leaded by the Extreme Citizen Science: ExCiteS, http://www.ucl.ac.uk/excites group). Data sharing and ownership of delicate information was raised as a challenge, alonside the lack of acceptance of CitSci approaches among hard scientists. Besides thematic content, I was delighted by the deepness of some debates and reflections on the role of the observer in the scientific process. I had several nice talks with the common thread of how CitSci is opening opportunities to stay in academia for people that previously found it a too narrow or closed environment, something I have thought many times.

20150211_132044Some questions by conference attendees:

How do we think about democracy?

How much power of scientific expertise are we willing to negotiate?

How can we soften hard scientists?

 

Surprisingly, water management was not tackled at all in the conference. I would say that more than 80% of the presented work was on biodiversity research. The few presentations around water referred to water quality monitoring either at very local or at the global scales but there were no proposals around citizen science in hydrometric or water governance. Far from disappointing, I realized the great opportunities for future research that open up from here, nicely introduced recently by Buytaert et al 2014[2] . It also makes me think about the water scientists community that is so diverse in its practices and, especially, in its values that would barely be called a community itself. Might that be a reason why there is so little advance in our field?

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Most talks and sessions were fantastic, but probably the one that caught me more was the one from the Women Association of Pictou Landing First Nation in Canada. It made clear the power of citizen science for environmental justice cases. The place has been accumulating pollution from a mill for the last 20 years without any health impact assessment. The women from the community applied for funding for a research proposal and have developed a Participatory Action Research facilitated by the very impressive Heather Castleden. They are collecting data to conduct their own health impact assessment and fight the irresponsible attitude of public authorities. They state something that usually happens in well-design participatory processes: the scientific results themselves are not the most relevant outcome but the process, the process of empowerment when the collective decides to face their problems and fight for justice, the process of doing it together.

If you want to know more check the hashtag #CitSci15

[1] Pacific programs, Center for Biodiversity and Conservation, American Museum of Natural History

[2] Citizen science in hydrology and water resources: opportunities for knowledge generation, ecosystem service management, and sustainable development

Wouter Buytaert, Zed Zulkafli, Sam Grainger, Luis Acosta, Johan Bastiaensen, Bert De_Bièvre, Jagat Bhusal, Tilashwork Chanie, Julian Clark, Art Dewulf, Marc Foggin, David M. Hannah, Christian Hergarten, Aiganysh Isaeva, Timos Karpouzoglou, Bhopal Pandey, Deepak Paudel, Keshav Sharma, Tammo Steenhuis, Seifu Tilahun, Gert Van_Hecken and Munavar Zhumanova

International Conference on Data, Information and Knowledge for Water Governance in the network society June-2014 Sevilla

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The main objective of the Conference was to analyze the current debates and innovations on the issues surrounding the collaborative generation, processing and dissemination of data, information and knowledge for the management of natural resources in general and water resources in particular.

This objective is justified by the confluence of profound transformations along three main axis: (1) changes in our understanding of the links between nature and society; (2) changes in the way we conceive the management and governance of natural resources, with increasing demands of transparency and public participation; and finally, (3) new information and communication technologies. The latter are enabling a revolution both in the potential to generate and manage exponentially growing amounts of information about our natural environment, as well as in the possibilities of disseminating this information in ever more creative and user-friendly ways through the internet and social media.

The Conference aimed to focus, specifically on the concepts of poly-centricity and collaborative generation of information, quality control, sustainability of the information cycle, public participation, open data generation and reuse of information. These are the key drivers for water governance in the near future.

Presentations and videos of the conference can be found here. The conference program was:

] SESSION 1_Monday9th_June_2014

Power, Communication And The Policy Process

  • Political and Technological Innovation. P2P Democracy and policy co-production Joan Subirats; Autonomous University of Barcelona, Spain.
  • Interrogating Post-Democracy: Reclaiming egalitarian political spaces Erik Swyngedouw; Manchester University, United Kingdom

] SESSION 2_Monday9th_June_2014

Key Debates On Water Management Models/Paradigms

  • From panaceas towards a diagnostic approach in water governance and management Claudia Pahl-Wostl; University of Osnabrück, Germany.
  • Water management models and the formation of policy bubbles François Molle; Institute for Research and Development (IRD, France) & International Institute for Water Management (IWMI, Egypt).
  • The river basin organization, reflections on politics and performance Dave Huitema;VU University-Amsterdam, The Netherlands.
  • Learning to swim in the troubled waters of impure public goods Bernard Barraque; International Center for Scientific Research on Environment (CNRS AU CIRED – HDR, France).

] Session 3_Tuesday10th_June2014

Polycentric Information For Water Governance: Generation, Quality Control And Sustainability

  • Socially networked citizen science as a mechanism for supporting conservation and behavioral change Janice Dickinson; Cornell University, USA.
  • Processes of social participation in information: The experience of the Water Remunicipalization Tracker Satoko Kishimoto; Transnational Institute, Water Justice, The Netherlands.
  • Administrative and legal obligations concerning data and information Arturo Fernández-Palacios & Jose María Hurtado, Government of Andalusia, Spain.
  • Collaborative production and management of water information. How to make polycentric information available to managers, agencies and the public: Spanish experience Javier Ruza, Water Directorate, Ministry of Agriculture, Food and the Environment of Spain.

] Session 4_Tuesday10th_June2014

Key Issues In Information Dissemination, Visualization, And Translation To Different Audiences

  • ustainable Development Indicators: dealing with complexity in governance. Mario Giampietro; Catalan Institute for Research and Advanced Studies (ICREA) and Autonomous University of Barcelona, Spain.
  • Tools for collaborative management of information J. Félix Ontañón, Open Kratio, Seville, Spain
  • The National Drought Mitigation Center: Building a conduit to bring the science to citizens Brian Fuchs; Drought Mitigation Center, University of Nebraska – Lincoln, USA.
  • Participatory knowledge generation for decision making Hoshin Gupta & Aleix Serrat-Capdevila; University of Arizona, USA.

 

Open Infrastructures for water management

We are witnessing the outstanding emergence of a new economic model, the collaborative commons, which some have already stated as the End of the Capitalist Era. One of the first analysts shedding light on the importance of these phenomena was Yochai Benkler in  his book The Wealth of Networks. Few years ago I had the honour of being part of the translator team of this book into Spanish within the @Commontrad  project. Leaded by professor Florencio Cabello, it consisted on translating this theoretical essay on the current economic production through collaborative practices by producing a book through a collaborative practice on PiratePad (rarely known tool at that time). Through this amazing experience, I immediately understood that common value generation is so efficient, democratic and socially valuable that would sooner or later supersede current economic model based on close standards and private property. In other words, this is a new reality that will prevail.

The economy of the collaborative commons is burgeoning at incredible pace through the OpenEverything practices.  This presentation of Michel Bauwens is certainly very inspiring and well structured in a path of 9 steps from the new value system that already emerged through P2P networks towards the Rise of the Open Society. A key step is the development of Open Infrastructures: platforms for collaboration where peer communities can share knowledge, code, data and software and thus produce new goods and services based on open standards.

Open Infrastructures have to be developed for all needs of life, but it is more easily applicable to none-material needs. Material needs, like water or food, are not (only) an economic asset but a common pool resource which needs to be managed for its sustainable and socially just use.  Probably the most advance institutional implementation of these pioneer ideas to material goods is the FLOK society project in Ecuador, supported by the government, where the most advance Open practices of the world on such different fields like Knowledge and Software but also Biodiversity, Agriculture and Technical Infrastructures are being systematized as public policy proposals in a wiki.

Water has always been considered either a public good (in most cases) or a private one when it is appropriated to generate economic value, for instance in bottled water. Only at very local scales, water users communities have created institutions that manage water as a common pool resource as has been extensively documented by the work of Elinor Ostrom. The basic problem with water is that it is, by nature, a multi-scale resource: water is used for many purposes and managed at many different levels (local, regional, national, international). It is also multidimensional, its management requires dealing with social, economic, hydrological and climatic data, which is difficult to collect and usually not shared and coordinated among different institutions and scales.

So, what could an Open Infrastructure for water management look like? I will draw some initial ideas that will for sure be further developed in the International Conference on Information and Knowledge for Water Governance in the Network Society next June in Sevilla (@WaterP2P).

As a basic legal requirement, water should be declared a common resource (not public neither private) implying a co-reponsability of users (and by users I refer to any citizen that drinks water everyday) and managers. Its governance regime should be based on the principles of Openness as stated in Michel Bauwens presentation, with a real:

  • Public participation. Decision-making processes should be clearly design and explicitly approved by law involving real participation in them
  • Transparency on all data and information used in decision-making processes
  • Access and Shareability of all type of datasets, models and derived information required for participation

Open Water Infrastructures could be developed as means to coordinate the different water management institutions operating at different scales (irrigation communities, urban areas, river basins, regional governments, etc.). These platforms could be a means to enable what many current water management organizations lack:

  • Polycentric data collection and harmonization in databases
  • Forkability of hydrological, economic and socio-ecological models used in the planning process, thus generating a positive feedback over the information used for decision-making
  • Tools for public participation (discussions, wikis, voting, etc.) enabling coordination at higher scales than the local, like the river basin

This requires of course a new way of understanding management of natural resources based on open standards and collaboration between citizens, researchers and managers. These platforms could be hubs for these different actors engaging in collaborative governance regimes that could improve both efficiency and democratic practices of water management organizations.

Analizando el metabolismo hídrico de los socio-ecosistemas: fundamentos teóricos y metodológicos.

Nuestra primera publicación se puede descargar aquí. Es una comunicación que presentamos con Cristina Madrid y Zora Kovacic al VIII Congreso Ibérico sobre Gestión y Planificación de las aguas, organizado por la Fundación Nueva Cultura del Agua en Lisboa. Teníamos muchas ganas de traducir nuestro marco teórico y metodológico para difundir y compartir con el público hispanoparlante. Espero que les guste!

Por qué no se pueden incorporar los costes ambientales: cuestión de escala

El mes pasado asistimos a lo que ha sido denominado el mayor fracaso de la historia de la Justicia española: la absolución de responsabilidades de todos los imputados en el caso del Prestige. Tras once años de juicio, el juez considera que no existe dolo, ni por tanto responsabilidad penal, en la actuación de ninguno de los acusados.

A los pocos días se publica un artículo muy interesante en eldiario.es eldiario.es: advirtiendo que no es sólo el desbarajuste judicial de la inmunidad, sino también la no compensación a los damnificados valorados nada menos que en 4.328 millones de euros. Por primera vez se han incluido en el peritaje los daños morales (estimados por valoración contingente o disponibilidad a pagar para no vuelva a ocurrir) y lo que en el ámbito del agua se denominan costes del recurso (costes de la pérdida de explotación de un recurso, en este caso las pesquerías), además de los ambientales que supondría la recuperación de ese ecosistema a su estado predesastre.

Me gustaría recalcar algo que dice el artículo: “Si la sentencia fuera condenatoria, sabemos que una aseguradora podría pagar un máximo de 1.000 millones”. Es decir, tal como están diseñados los fondos de compensación, a día de hoy no existen mecanismos para poder pagar las deudas sociales que generan este tipo de desastres si realmente incorporamos todos los costes (que han sido sistemáticamente excluídos en la economía convencional).

¿Puede pagarse esta deuda? Pues probablemente sí, puesto que es una cuestión de reparto de riqueza, igual que se puede pagar la deuda ecológica interregional con los que sufren la explotación de recursos por parte de nuestras multinacionales.

Pero hay algo más: aún cambiando los mecanismos de compensación, es imposible hacer frente a la deuda ecológica intergeneracional que estamos generando. Los procesos ecológicos están fuera del alcance al control humano porque su escala de funcionamiento es mucho mayor. Un ejemplo: El ciclo global del agua, que mantiene la temperatura del planeta y genera el agua que bebemos cada día utiliza 4000 TW anuales que obtiene del sol. Toda la humanidad, incluyendo el petróleo, el carbón, la nuclear, el fracking etc. no consume, porque no es capaz de producir, más de 11 TW. Es decir, una desestabilización de una fuerza como el ciclo del agua está fuera de la capacidad de reparación del ser humano. No existe dinero ni petróleo en el mundo capaz de arreglar esto. El estado ecológico de las playas de Galicia tardará cientos de años en recuperarse, porque esa es su escala temporal de funcionamiento, muchas generaciones humanas que ya habrán olvidado que fue aquello del Nunca Máis.

 

My first visualization with Quadrigram

In my thesis I start to accumulate few gigas of interconnected data. Aware that I needed tools to being able to analyse and communicate them I started to look for visualization tools for non experts (with low programming profile). I found  Quadrigram , a catalonian company that has developed their own visualizations design environment.

User friendly, versatile, affordable for young researches and optimum online training.

My first visualization I developed along the training shows the temporary series of water uses per type of sources in the Tucson basin (Arizona):

https://violetacabello.quadrigram.com/space/#/vzy/TAMA3

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¿Cuánto vale un humedal? ¿Y un árbol de cien años?

Este tipo de preguntas que pueden parecer absurdas a algunos o trivial a otros han generado todo un campo de estudio científico: la economía ecológica. Su origen parte de un distanciamiento de la economía convencional por no incorporar en sus análisis los impactos que causamos en los ecosistemas con la actividad económica. En la economía ecológica existen múltiples líneas de investigación dedicadas a analizar y cuantificar nuestra dependencia de los recursos naturales y los riesgos de los impactos sobre los ecosistemas: análisis de flujos de materiales, metabolismo social, ecología política o etnoecología.

Una de las líneas de mayor repercusión es la de servicios ecosistémicos, que pretende poner en valor los múltiples usos que hacemos de los ecosistemas los cuales nos proveen servicios a través de su propio funcionar: limpian el agua, producen comida y madera, previenen inundaciones, regulan el clima, et. También mantienen identidades culturales que se generan en torno a las actividades tradicionales de uso de los ecosistemas, sobre todo en el medio rural. Este marco conceptual se vio catapultado por la apuesta de Naciones Unidas en la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, con algunos equipos españoles a la cabeza.

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Marco de análisis de los servicios ecosistémicos del Laboratorio de Socioecosistemas de la UAM

Si bien el éxito y rigor científico del análisis de los servicios ecosistémicos se ha demostrado ampliamente, desde sus comienzos surgieron debates en torno al riesgo de captura del discurso por los grandes organismos internacionales. En un sistema financiarizado, una metáfora basada en la producción económica como es la de los servicios que producen los ecosistemas, tiene alto riesgo de captación y metrificación en precios con los que poder comerciarlos. Es por ello que muchos investigadores han estado desde el principio en contra de cuantificar monetariamente los servicios ecosistémicos, si bien existe otro espectro que lo ha hecho para desarrollar esquemas de pago en compensación por mantenimiento de estos servicios.

La última Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río + 20 ya dio un giro importante en este sentido, acogiendo inciativas con una clara intención de crear nuevos mercados de los recursos comunes, como ya lo es el mercado de CO2. Por desgracia la economía ecológica, como propuesta heterodoxa, está viendo su discurso capturado y pervertido por la nueva economía verde.

Cuando este tipo de propuestas se encuentran con un gobierno como el de España, cuyo ministro de medioambiente tiene una concepción bastante particular de su protección, básicamente consistente en sacar el máximo rendimiento económico de los recursos naturales, podemos temernos lo peor. El País publicaba hace poco esta noticia haciendo referencia a la intención del gobierno español de crear un banco de habitats y especies que permita compensar los impactos ambientales de los proyectos a quién pueda pagar por recuperar otro lugar. El artículo mezcla dos cosas diferentes: por un lado, el uso de mecanismos financieros para compensar los impactos ambientales, por el otro el discurso de servicios ecosistémicos, capturado para justificar una nueva forma de financiarización de los bienes comunes. Es de destacar el bajo rigor del artículo, enalteciendo en palabras de ingenieros las bondades de este tipo de iniciativas (como siempre en España cuando se quiere justificar una actuación ambiental se pone en boca de un ingeniero), y colocando las críticas a la monetarización de la naturaleza “en países como Venezuela o Cuba” sin explicar nada del debate científico al respecto.

Esperando la propuesta en firme por parte del MAGRAMA para valorarla, de antemano la mera posibilidad de compensar los daños causados en un lugar con la restauración de otro no es demasiado acertada y ha sido criticada por utilizarla en lugar de obligar a minimizar los impactos ambientales ¿Qué más me da que construyas un humedal en Castilla si has talado el bosque del que yo vivo? Como colofón el artículo deja como reto abierto el “cálculo del valor económico de los daños ambientales”, asumiendo que SI se puede/debe hacer sólo que aún no tenemos una metodología adecuada. Pretender generar beneficio económico con estas compensaciones, poniéndole precio a algo que no es posible monetizar, sin aportar ningún criterio ni debate científico al respecto muestra el orden de prioridad de la administración española respecto a la gestión de nuestros recursos comunes: generar beneficios financieros. Una nueva burbuja a la vista.

aquí un interesante artículo sobre porqué los mecanismos de mercado no funcionan para preservar la biodiversidad en un mundo lleno de patológicamente ambiciosos, de los que nos sobran en nuestro país.